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Un fin de semana en la Tarragona Imperial, la otra Roma

1 diciembre, 2022

En alguna ocasión se ha descrito a Tarragona como la ciudad de la eterna primavera y ciertamente es así. Nada más llegar, la frescura de la brisa del mar en las mejillas te hace ser consciente de que no estás viendo un espejismo; el azul intenso del mar Mediterráneo se funde con el potente color dorado de sus construcciones milenarias, dando pie a una de las escenas más bellas que nunca he contemplado.

La gran muralla se levanta como un gigante con sus ciclópeas piedras de más de 2000 años de historia, rodeando la que fue una de las ciudades más importantes del gran Imperio Romano, la capital de la Hispania Citerior o Tarraconensis, y ¡tenemos la inmensa suerte de que forme parte de nuestro territorio!.

Patrimonio arquitectónico de la época romana

De la mano de los fantásticos guías turísticos, he caminado  literalmente por la historia entre callejones estrechos de pequeñas casas, salpicadas aquí y allá, con elementos arquitectónicos reaprovechados de la época romana, como las bellas estelas funerarias con sus escritos en latín donde se recuerda, para toda la eternidad, a la amada difunta y su marido.

 

¡Y qué decir cuando estás delante de las dos joyas más espectaculares de Tarraco: el Circo Romano y el Anfiteatro!

Mientras admiras el Circo Romano, donde giraban a toda velocidad las cuadrigas, te parece sentir de fondo el ruido del público totalmente entregado al espectáculo que ofrecían los hábiles jinetes. Y justo detrás, junto a la playa del Miracle, se levanta orgulloso el Anfiteatro con su imponente figura recortada sobre el azul intenso del mar. ¡Numerosos gladiadores sangraron en aquella misma arena, sintiendo de fondo los clamorosos gritos de un público totalmente enardecido con el espectáculo que les ofrecían aquellos bravos guerreros!

Al anochecer, podemos descubrir la otra cara de la bella Tarraco

Cuando ya cae el sol para dar paso lentamente a la noche, podemos descubrir la otra cara de la bella Tarraco. Ahora sus doradas piedras se iluminan bajo la luz cálida de las farolas de una forma totalmente mágica, transportándonos de nuevo a una época muy lejana entre los largos y oscuros pasillos del Circo Romano, todo ello amenizado con la cata de deliciosos vinos de esta tierra milenaria en un lugar idílico: la azotea de la Torre del Pretorio.

A mis pies, la antigua Tarraco se mezcla con la moderna Tarragona de una forma totalmente magistral.
¡Bravo, Tarragona!
 Son pocas las ciudades que aprenden a convivir con restos milenarios, sin quedar enredados en el siempre vertiginoso progreso.

Tarragona es mucho más, ¡Es Historia Viva!

Pero Tarragona es mucho más que espectaculares vistas o increíbles restos arqueológicos, Tarragona es un buen descanso en un coqueto apartamento situado detrás de la Catedral, es una excelente comida de marisco fresco en El Serrallo, es tradiciones centenarias a través de sus castellers y gigantes, es extensas playas de arena fina… ¡Tarragona es Historia Viva!