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Una parada obligatoria en Tarragona en marzo

7 marzo, 2024

A simple vista puede parecer «solo» un conjunto de casas coquetas en un emplazamiento único, pero Siurana es mucho más que eso. Perteneciente al municipio de Cornudella de Montsant, al que mira desde las alturas, su historia es tan imponente como lo es la postal que dibuja. Este pueblo del Priorat fue declarado Conjunto Histórico y Paisajístico no solo por su importancia como último reducto sarraceno que sucumbió durante la Reconquista, sino también por el skyline que forman la Sierra de Montsant, la Gritella y las Montañas de Prades y que regala un entorno natural con múltiples opciones.

 

LA RESISTENCIA MUSULMANA
La carretera T-3225 serpentea desde Cornudella de Montsant hasta alcanzar los 730 metros sobre el nivel del mar en Siurana. Desde aquí es imposible escapar a las vistas que abordan al visitante en cualquiera de sus puntos cardinales. Son precisamente estos los que moldearon su historia, ya que la convirtieron en punto estratégico de vigilancia y lugar inexpugnable, situándolo entre los pueblos más vertiginosos de España.

Los árabes crearon en el siglo IX la fortaleza de origen andalusí cuyos restos aguardan a la entrada del pueblo. El castillo, conocido como Hisn Xibrana, no sucumbió hasta que sumaron fuerzas los caballeros de hasta cuatro condes distintos. Y así fue como, tras caer Lleida y Tortosa, los tres siglos de paz terminaron de forma trágica en el 1153.

Cuenta la historia que la reina mora Abdelazia decidió quitarse la vida junto a su caballo lanzándose desde uno de los acantilados para no verse sometida a los cristianos. Se dice que su corcel dejó una marca en la roca en el que hoy es conocido como Salto de la Reina Mora, un balcón que atrae a aquellos que quieren encontrar la marca, pero también disfrutar de las vistas.

 

RECORRIDO DE ALTURA
Del castillo sarraceno apenas queda nada. Dañado tras la Reconquista, sufrió también la embestida de las tropas de Felipe IV en el siglo XVII, y la furia de los franceses durante la Guerra de la Independencia, que incendiaron y destrozaron lo que quedaba de él. Sin embargo, aún se perfila la estructura de la mayor de sus torres, además de algunas salas, que pueden verse al principio del pueblo.

Tras admirar los vestigios de lo que un día protegió el último bastión sarraceno de Cataluña, tres bonitas calles empedradas esperan al visitante entre algún que otro restaurante y alojamiento. Sin embargo, la mayoría de las viviendas son del puñado de habitantes que allí viven y que cuidan sus fachadas engalanándolas de flores.

En una placita se levanta la Iglesia de Santa María, un templo románico construido tras la llegada de las tropas del rey Ramón Berenguer IV. Su portal, con tímpano figurado enmarcado por tres arquivoltas de medio punto que descansan sobre columnas con capiteles, es la carta de entrada. En ella, una sola nave y un ábside semicircular son suficientes para reflejar la belleza del medievo que aún conserva intacta.

 

DEPORTES DE PAISAJE
El casco urbano de Siurana se recorre en apenas unos minutos, pero lo cierto es que hay mucho más que caminar más allá de este. De la localidad parten varios senderos, entre ellos uno que desciende al pantano junto a las paredes de sus barrancos, además de uno que lo rodea. Restos de antiguos molinos atestiguan la gran tradición de producción de harina en la zona gracias a la fuerza con la que antaño bajaba el agua. También son muy famosos el Toll del Forn y el Toll de la Palla, piscinas naturales donde refrescarse y a las que llegar a través de sencillos caminos.

En alguno de estos senderos es fácil toparse con la vista de algún grupo de escaladores que se encaraman a los precipicios. La Sierra del Montsant y Siurana son dos de los destinos más reconocidos mundialmente por los que practican este deporte. Más de 800 vías de escalada atraen a gente de muchos lugares, ya no solo por la variedad de niveles de dificultad, sino también por el paisaje que ofrecen sus paredes.

No se queda atrás la belleza del pantano de Siurana, a los pies de la roca a la que se encarama, ofrece opciones diferentes, como disfrutar de kayak, navegar en canoa y descubrir islas y rincones escondidos. Una de las rutas más famosas es la que lleva hasta el Toll del Forn, al final del pantano, con una pequeña cascada donde el río forma una playa de piedras antes de llegar a la gran masa de agua.

 

JOYAS CERCANAS
La comarca del Prioraten la que se ubica Siurana es un destino que vale la pena descubrir. A pocos minutos del pueblo, descendiendo la misma carretera de acceso, se encuentra Cornudella de Montsant, un pequeño pueblo con un restaurante estrella Michelin, Quatre Molins. Tampoco hay que pasar por alto su bodega cooperativa, una de las catedrales del vino de Cataluña. Su arquitectura modernista de mano de Cèsar Martinell, discípulo de Antoni Gaudí, data de 1922. La DOC Priorat, una de las dos únicas de España, se puede degustar en alguna de las muchas bodegas de las localidades cercanas.

La Cartuja de Escaladei es otro de los enclaves a pocos minutos de Siurana que merecen un desvío. Su historia, que es la de la comarca, está escrita por unos monjes cartujos que se instalaron en el siglo XII para repoblar el territorio bajo el mandato de Alfonso II. Con la desamortización, abandonaron la zona, dejando un legado vitivinícola muy importante. Cerca del lugar se encuentra uno de los mejores hoteles de Cataluña, Terra Dominicata, donde el lujo es la máxima, tanto en el servicio como en el paisaje de viñedos que le rodea.

También el Priorat es una comarca con una gran riqueza de molinos de aceite. Con Denominación de Origen Protegida, una ruta permite al visitante adentrarse en su cultura olivarera y el porqué de su excepcionalidad a través de catas, menús y experiencias. Y para acabar de bordar un viaje por Siurana, nada mejor que acercarse a alguna de las muchas ermitas que se alzan como vigíasen la Sierra del Montsant, como la Ermita de la Mare de Déu, la Ermita de Sant Joan de Codolar o la Ermita de Sant Bartomeu.