Josep Mª. Jujol, arquitecto colaborador de Gaudí
Iglesia de Vistabella del 1923, pequeña joya modernista
La excepcional decoración interior se crea a base de estucos, esgrafiados, ladrillo visto y una serie de materiales reaprovechados que armonizan con el mobiliario litúrgico confeccionado por el propio arquitecto. Jujol también diseñó las pinturas del ábside, destruidas durante la Guerra Civil y restauradas posteriormente por su hija. Estas pinturas, junto con las vidrieras de las ventanas, dotan al espacio de una gran elegancia y espiritualidad. En conjunto, la estructura global del edificio, con una acentuación vertical de las formas, tiene claras reminiscencias goticizantes.
Exteriormente, junto al campanario, destaca un porche formado por una bóveda de crucería con arcos parabólicos, que da acceso a las tres entradas del templo. La piedra, los ladrillos o el hierro forjado constituyen el exterior. Unos materiales que, buscando la originalidad y la optimización, logran una gran adaptación al entorno natural. La iglesia del Sagrado Corazón de Vistabella es un pequeño tesoro para los amantes del arte y del modernismo. Debido a su belleza y originalidad, en 2011 fue declarada bien cultural de interés local.
Jujol demuestra su gran sensibilidad por las formas de la naturaleza, el interés por el detalle artesanal y la reutilización creativa de materiales viejos o de desecho, que lleva a su máxima expresión con una técnica que se ha dado en llamar trencadís.